
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cotidiana dentro de las empresas. Hoy es común utilizar plataformas como ChatGPT, Copilot o Gemini para redactar correos, resumir documentos, generar ideas o agilizar tareas.
Sin embargo, mientras estas herramientas impulsan la productividad, también está creciendo un fenómeno del que pocas organizaciones hablan: el Shadow AI.
Este término hace referencia al uso de inteligencia artificial por parte de los colaboradores sin que la empresa tenga conocimiento, lineamientos o controles sobre su uso. Aunque generalmente se hace con buenas intenciones, puede representar un riesgo para la seguridad de la información y la operación del negocio.
El principal problema del Shadow AI no es el uso de la inteligencia artificial, sino la información que se comparte con ella.
Por ejemplo, un colaborador puede copiar un contrato en una plataforma pública para obtener un resumen, cargar una base de datos para analizarla o pedir a una IA que redacte una propuesta utilizando información interna de la empresa. Estas acciones pueden parecer inofensivas, pero podrían exponer datos confidenciales, estrategias comerciales o información de clientes si no existen políticas claras sobre el uso de estas herramientas.
Además, la inteligencia artificial también puede generar respuestas incorrectas o desactualizadas. Confiar completamente en la información que produce, sin revisarla o validarla, puede llevar a errores operativos, decisiones equivocadas o incluso afectar la reputación de una organización.
Otro aspecto importante es que muchas empresas aún no saben qué herramientas utilizan sus colaboradores en el día a día. Esto dificulta establecer controles de seguridad, proteger la información y cumplir con las políticas internas o los requisitos de protección de datos.
La mejor forma de reducir estos riesgos no es prohibir la inteligencia artificial, sino aprender a utilizarla de manera responsable. Contar con políticas de uso, capacitar al personal, definir qué tipo de información puede compartirse y revisar siempre los resultados generados por estas herramientas son acciones que ayudan a aprovechar sus beneficios sin comprometer la seguridad de la empresa.
La inteligencia artificial llegó para transformar la forma en que trabajamos, pero también plantea nuevos desafíos que las organizaciones no deben pasar por alto. El Shadow AI es uno de ellos y, aunque muchas veces pasa desapercibido, puede convertirse en una fuente importante de riesgos si no se gestiona adecuadamente.
At Global creemos que la innovación y la prevención deben avanzar de la mano. Contar con una cultura organizacional enfocada en la gestión de riesgos, la protección de la información y el uso responsable de nuevas tecnologías permite a las empresas aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial con mayor seguridad y confianza.





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