
Durante las últimas semanas, distintos ciclones tropicales han afectado las costas mexicanas, dejando lluvias intensas, inundaciones, interrupciones eléctricas y daños en caminos e instalaciones. La llegada consecutiva de estos fenómenos reduce el tiempo disponible para recuperarse y puede encontrar suelos, drenajes y operaciones todavía saturados.
En este contexto, el huracán Trudy se intensificó rápidamente y este 16 de octubre alcanzó la categoría 3, con vientos sostenidos cercanos a los 195 km/h. Los pronósticos indican que podría fortalecerse hasta alcanzar las categorías 4 o 5 mientras se aproxima a las costas de Jalisco y Colima durante el fin de semana.
Aunque su centro podría permanecer mar adentro, se esperan lluvias intensas en Michoacán, Colima y Jalisco, con riesgo de inundaciones y deslaves. Ante este escenario, las empresas necesitan prepararse no solamente para el posible impacto directo de un huracán, sino también para las afectaciones indirectas que pueden interrumpir sus operaciones.
La categoría del huracán no representa todo el riesgo
La categoría de un huracán mide principalmente la intensidad de sus vientos, pero no refleja por completo otros peligros, como la cantidad de lluvia, el oleaje, las corrientes de retorno, los deslaves o la duración de una interrupción eléctrica.
Incluso cuando el centro de un ciclón permanece mar adentro, puede ocasionar:
- Inundaciones por lluvia acumulada.
- Entrada de agua por techos, ventanas o drenajes.
- Caída de árboles, anuncios y estructuras.
- Daños a vehículos.
- Suspensión de operaciones portuarias.
- Bloqueo de carreteras.
- Interrupciones de electricidad, agua o telecomunicaciones.
- Retrasos de proveedores y entregas.
Por ello, no es recomendable tomar decisiones únicamente con base en la categoría del huracán o en la posibilidad de que toque tierra.
¿Qué cambia cuando las tormentas son consecutivas?
Cuando una nueva tormenta llega poco después de otra, las instalaciones pueden conservar humedad, daños parciales o reparaciones provisionales. Los drenajes, ríos y suelos también pueden estar saturados, aumentando el riesgo de inundaciones y deslaves aunque la siguiente lluvia sea menos intensa.
A esto se suma una menor capacidad de respuesta. Proveedores, cuadrillas de reparación, autoridades y servicios de emergencia pueden continuar atendiendo los daños del evento anterior.
Las empresas también deben documentar cada afectación cuidadosamente. Una grieta, filtración o máquina dañada debe registrarse con fotografías, videos, fechas, facturas y reportes para diferenciar los daños producidos por cada fenómeno.
¿Cómo preparar una empresa antes de las lluvias?
La prevención puede reducir pérdidas y facilitar la recuperación. Antes de que las condiciones empeoren, se recomienda:
- Revisar techos y drenajes. Limpiar canaletas, coladeras, desagües, bombas y cárcamos para evitar acumulaciones de agua.
- Elevar mercancías y equipos. Colocar inventarios, documentos y aparatos eléctricos en estantes o zonas que no se encuentren al nivel del piso.
- Resguardar los vehículos. Retirar automóviles y unidades de sótanos, estacionamientos bajos o áreas con antecedentes de inundación.
- Proteger la información. Realizar respaldos y conservar copias fuera de las instalaciones o en servicios seguros de almacenamiento digital.
- Preparar sistemas de emergencia. Revisar plantas eléctricas, baterías, lámparas, bombas y reservas de combustible.
- Actualizar los contactos. Confirmar teléfonos de colaboradores, proveedores, autoridades, aseguradora y corredor de seguros.
- Documentar las condiciones actuales. Tomar fotografías y videos de las instalaciones, inventarios, maquinaria y vehículos antes del evento.
- Definir responsabilidades. Establecer quién puede ordenar el cierre de las instalaciones, autorizar gastos de emergencia y reportar un posible siniestro.
La seguridad de las personas siempre debe ser la prioridad. Ningún inventario justifica ingresar a una zona inundada o permanecer en un inmueble cuando las autoridades han solicitado evacuarlo.
¿Qué conviene revisar en la póliza?
Contar con un seguro no significa que todos los daños relacionados con una tormenta estén cubiertos de la misma manera. Antes de una emergencia, las empresas deben conocer:
- Si cuentan con cobertura de fenómenos hidrometeorológicos.
- Los deducibles y coaseguros aplicables.
- La protección de edificios, contenidos, maquinaria e inventarios.
- Los límites para remoción de escombros y gastos extraordinarios.
- Las condiciones de la cobertura de interrupción de negocio.
- Los requisitos para reclamar mercancías refrigeradas o perecederas.
- El plazo establecido para reportar un siniestro.
- Las obligaciones de protección y conservación de los bienes.
También es importante verificar que las sumas aseguradas correspondan con el costo actual de reconstrucción, reparación y reposición. El aumento en los precios de materiales, maquinaria y transporte puede provocar que una cantidad contratada años atrás resulte insuficiente.
¿Qué hacer después de una afectación?
Una vez que las autoridades indiquen que es seguro ingresar a las instalaciones, se recomienda documentar los daños antes de limpiar, mover o reparar los bienes.
Las medidas de emergencia necesarias para evitar que la pérdida aumente deben registrarse mediante fotografías, facturas y comprobantes. También es importante separar los gastos de reparación, limpieza, alojamiento temporal, transporte y continuidad operativa.
No deben desecharse equipos, mercancías o materiales dañados sin consultar previamente con la aseguradora o el ajustador, salvo que representen un riesgo para la salud o la seguridad.
La recuperación comienza antes del impacto
No es posible impedir la llegada de un huracán, pero una preparación adecuada puede disminuir los daños, proteger a los colaboradores y reducir el tiempo necesario para reanudar las operaciones.
Además de contar con una póliza, cada empresa necesita conocer sus principales vulnerabilidades, dependencias críticas y procedimientos de respuesta. La prevención y el aseguramiento deben funcionar como partes de una misma estrategia.
En Global te ayudamos a revisar la exposición de tus instalaciones, vehículos, equipos e inventarios, así como las condiciones de tus coberturas. Prepararse antes de una emergencia permite tomar mejores decisiones cuando cada minuto cuenta.





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